Sé que lo han notado, porque no ha pasado un día sin que me lo digan: ya no tengo ni ganas ni energía para pelear. Estoy atravesando un período de serenidad y buen humor incompatible con este blog y cada vez se me hace más difícil encontrar de qué quejarme o buscar líos en donde no los hay.
Me he peleado con las empresas de servicios, con los vecinos, con el lavadero, con el supermercado, con mi marido, con amigos, con lectores, incluso con una cafetera, pero cada vez menos. Y cada vez con menos ganas. Y por la falta de ganas, cada vez más aburrida.
Mi vida es buena y me cuesta quejarme. Me da vergüenza quejarme. No tengo derecho, soy una caradura. Tengo un marido del que estoy profundamente enamorada, me va bien en mi carrera y llevo, dentro de todo, la vida que siempre quise llevar. ¿Por qué peleo, entonces? No tengo idea, pero estoy cansada. Quizás sea hora de ser buena y de tener un poco de paz.
Así que después de casi dos años escribiendo La peleadora y cinco escribiendo varios blogs en simultáneo, ha llegado la hora de tomarme un descanso. Este blog termina hoy, no por pereza o porque tenga otro proyecto en mente (o sí, siempre los tengo, pero no ahora, que tengo mucho trabajo y estoy terminando una novela) sino porque ya no tengo motivos para pelear.
Les agradezco inmensamente todo el cariño con el que me han leído estos dos años. Yo, al menos, me divertí mucho leyendo sus comentarios todas las madrugadas. No es hasta nunca, sino hasta el próximo blog.
Un abrazo a todos,
Carolina
- Publicado por La peleadora a las 06:02 pm
- 1,422 Comentarios
- Permalink de esta entrada
- Guardado en: En vivo
